De la forma de la
oscuridad
agarraré la brisa helada
con que me agujereo la tristeza
¿en brazos de qué
injusticia
debería alarir el vientre?
¿en torno a qué
noche
deberé cegarme de esas letras
con que la bastardía de la ausencia
no me sorprenderá lloviendo?
Sólo se enaltece mi pecho
jaula de hierro vacía en que
el viento helado sopla
su mejor soledad
pero
¿a qué viene ahora tanta muerte?
¿a qué muerte viene ahora tanta sed?
¿Y la calcinez con la que
gozo ayer?
¿Y la gelitud con la que
peno mañana?
no lo sé
no lo sé
nolosé
repito reitero redigo:
en los ojos tengo dos
hielitos
que sólo miran mi mitad
como arañando piedras muy parecidas
a mi sangre
Alejandro Marticorena
20/10/03