Mar que lame las costas de mi paciencia
agua que moja los deseos de mi recuerdo
sed de amaneceres que nunca anochecerán
el sol arranca huracanes en el tiempo
nunca me das lo que se debe beber
siempre me dejás como sombra de mi paz
y el viento me llama
y el viento me llama
urde latigazos con los que escribo mi sentencia
palabras de sal
que se ennegrecen en mi más dulce herida
Alejandro Marticorena
22/12/03
March 29, 2008 at 10:08 pm |
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